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10/09/2007

Un 'pez pequeño' entra en la carrera espacial para poner un humano en Marte

Fuente: El Mundo.

ELMUNDO.ES

MADRID.- Pequeñas compañías también son capaces de hacerse un hueco en las misiones históricas y multimillonarias de la NASA. Gigantes de la talla de IBM y Siemens acaban de perder un contrato de software para el diseño del proyecto espacial más ambicioso del momento frente a una firma británica de mucho menor tamaño: se trata del programa "America's Constellation", que pretende volver a pisar la Luna en la próxima década y poner un humano en Marte en el horizonte de 2020.

El pez chico que se come al grande es, según recoge 'The Times', la compañía privada 3SL, ubicada en la ciudad industrial de Barrow-in-Furness, al noroeste de Inglaterra, y que tiene sus raíces en la debilitada industria de construcción naval de la urbe.

El destino espacial -vía contrato de siete millones de dólares- le llega a esta pequeña compañía británica gracias a su sistema Cradle, con el que se encargará de coordinar el diseño y la manufactura de Orion, la nave que sustituirá a los veteranos transbordadores de la Nasa a partir de 2010.

Este sistema de gestión, que también se utiliza en la industria de la salud y de las telecomunicaciones, también se aplicará en el desarrollo de gamas de elementos que van desde los trajes espaciales a módulos habitacionales en el 'planeta rojo'.

Tamaña empresa para una compañía que ahora cuenta con sólo 40 ingenieros, pero que con este proyecto se dispone ya a ampliar plantilla y vislumbra para el futuro más beneficios.

"Somos un pequeño pez en un océano de tiburones", reconoce el fundador de 3SL, Mark Walker. "Es una gran victoria para una empresa pequeña. Y también una noticia importante para una ciudad como Barrow-in-Furness, que necesita urgentemente cambiar su perfil industrial", añade.

El programa "America's Constellation", al que dio luz verde hace tres años el actual presidente de EEUU, George W. Bush, es el mayor que la Nasa ha emprendido, según recoge 3SL en su página web. Además de llevar a personas a Marte en 2020, el proyecto se plantea la vuelta de los humanos a la Luna en la próxima década.

3SL no estará sola en la misión. Este año, la agencia espacial de EEUU seleccionó a Boeing para construir parte de la nave con la que el hombre volverá a la Luna. Antes realizó otros tres contratos gigantescos, el mayor de ellos, de 7.500 millones de dólares, fue firmado en 2006 con la empresa Lockheed Martin para la construcción de la cápsula Orion y del módulo de servicios.

3/14/2007

Mision tripulada a Marte el 2025

El año 2025 es la fecha que se ha fijado la Agencia Espacial Europea (ESA) para enviar la primera misión tripulada a Marte, un reto que, dado su enorme coste y complejidad, sólo se podrá llevar a cabo en colaboración con la NASA, que, por el momento, tiene otras prioridades.

"No podemos ir solos. Tiene que ser una misión global, con la participación de la NASA y de la Agencia Federal Espacial rusa", ha explicado hoy a Efe Bruno Gardini, director del programa Aurora de la ESA, que se propone la exploración a largo plazo de los planetas del sistema solar para encontrar indicios de vida.

Gardini, que asegura que este es el reto aeroespacial más complicado que afronta Europa, ha señalado que esta misión requeriría de una partida de entre 4.000 y 5.000 millones de dólares, una cantidad inasumible para la ESA, cuyo presupuesto representa sólo el diez por ciento del que dispone la agencia estadounidense.

La NASA, sin embargo, no ha mostrado un especial interés por este proyecto, ya que actualmente está invirtiendo casi todos sus esfuerzos y recursos en las misiones a la Luna, y concretamente al primer vuelo tripulado que Estados Unidos enviará al planeta después de 1969, año en que el Apolo 11 colocó los primeros hombres en la superficie lunar.

Por el momento, y para preparar el camino a la presencia humana en el planeta rojo, la ESA está planificando una serie de misiones robóticas que, si se cumple el calendario previsto, podrían partir de la Tierra con destino a Marte en el año 2013 para que en 2015, cuando llegue a la superficie marciana, empiecen a buscar evidencias biológicas o sonoras de vida.

El objetivo de esta misión, denominada Exomars, será describir con más precisión el entorno biológico de Marte, lo que servirá de preparación para futuras misiones robóticas y, posteriormente, para la exploración humana.

Científicos de los diecisiete países que componen la ESA, entre ellos varios españoles, están trabajando actualmente en el diseño y desarrollo de la tecnología de esta misión, que requerirá de una sonda orbital para Marte y de un módulo que descienda al planeta con un vehículo todoterreno en su interior para explorar la superficie.

Esta sonda, ha subrayado Gardini, incorporará un novedoso perforador automático que permitirá, por primera vez, recoger muestras del suelo de entre un metro y medio y dos metros de profundidad.

"Para encontrar restos de vida hay que perforar. Si buscas en la superficie no encuentras nada, porque en las condiciones de Marte no puede sobrevivir nada", ha indicado el responsable de la Agencia Espacial Europea, que, aunque reconoce que "es bastante improbable" hallar señales de vida presente en el planeta, sí confía en encontrar trazos de vida pasada.

Si esta expedición finaliza con éxito, la ESA abordaría la segunda misión del programa Aurora, el Mars Sample Return (MSR), cuya finalidad sería recoger más muestras del suelo marciano y traerlas de vuelta a la Tierra para analizar los restos, todo ello en el año 2020.

El último intento de la ESA por aterrizar en el planeta rojo se materializó en el denominado Beagle 2, que fracasó en 2003, año en que desapareció sin dejar rastro cuando se disponía a aterrizar, en la fase más crítica de todo el proceso.

Bruno Gardini sostiene que este proyecto "se desarrolló de manera precipitada, con poco presupuesto y con un grupo de científicos que estaba poco supervisado", cuestiones que se han superado en esta nueva etapa de la ESA, que en 2006 tuvo un presupuesto de unos 2.904 millones de euros.

"De la experiencia se aprende y hay cosas que no se volverán a hacer", asegura Gardini, que hoy ofrece una conferencia en el museo Cosmocaixa de Barcelona, en el marco del programa de Medio Ambiente y Ciencia de la Obra Social de La Caixa.


Fuente: La Flecha.