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9/19/2008

Anulada la condena a uno de los 'reyes' del correo basura

Fuente: adn.es.

Un tribunal declara inconstitucional la legislación sobre ‘spam’ del Estado de Virginia y absuelve al primer condenado por este delito en Estados Unidos | Los jueces creen que este código es contrario a la primera enmienda de la Carta Magna, que protege la libertad de expresión | El fiscal del caso explica a ADN.es los pormenores del juicio

Jeremy Jaynes llegó a ser un millonario puntocom, pero no hizo su fortuna con el comercio electrónico ni con la programación de un algoritmo asombroso ni la publicación de un blog de gran audiencia. Jaynes se hizo rico buzoneando el mundo con correo electrónico basura.

La suya es una historia de riqueza sólo truncada por otro nombre propio: Russel E. McGuire, fiscal del Estado de Virginia (EEUU) especializado en delitos digitales, quien puso a Jaynes ante un tribunal y le consiguió una condena de nueve años entre rejas.

La sentencia parecía una clara victoria a favor del Estado en la primera condena a un spammer en EEUU. Pero la última puntada en este tejido la ha dado el Tribunal Superior de Justicia de Virginia, que el sábado pasado decidió absolver a Jaynes por un motivo sorprendente: la ley de Spam de aquel Estado es "demasiado amplia" y puede cercenar el derecho constitucional a la libertad de expresión. O dicho de otro modo, enviar muchos mensajes de correo electrónico con el remitente falseado no sólo puede ser una herramienta para los magnates del correo basura, sino también para el discurso político anónimo, recogido en la primera enmienda de la Carta Magna estadounidense.

El resultado, la anulación de la condena, y el chasco del fiscal: "Me siento profundamente decepcionado", declaró ayer McGuire a este diario.

Una máquina doméstica de hacer dinero

A finales de los 90, Jeremy Jaynes, vecino de Raleigh (Carolina del Norte, EEUU), compró unos cuantos ordenadores, instaló unas líneas de comunicación en casa y se dispuso a comenzar un negocio tan sencillo como lucrativo: enviar correo basura a millones de internautas de todo el mundo.

La empresa creció muy deprisa y el emprendedor amplió su infraestructura hasta convertirla en una enorme máquina digital de hacer dinero en la que la fuerza bruta era cosa de las máquinas, que trabajaban 24 horas al día recolectando direcciones y enviando mensajes publicitarios, y el cerebro lo ponía Jaynes, con apenas 30 años y sin estudios universitarios.

El tintineo de las monedas cesó abruptamente en octubre de 2004, cuando la policía irrumpió en casa de Jaynes y se incautó del material informático con que había amasado su fortuna, así como de 1.300 millones de direcciones de correo electrónico almacenadas en varios soportes. No fue procesado en Carolina del Norte, donde vivía, sino en Virgina, sede de America On Line, un gigante de internet en EEUU que tenía fundadas sospechas de que Jaynes había robado un millón de direcciones de sus clientes a través de un empleado descontento.

En el momento de su detención, la empresa de Jaynes facturaba cerca de 750.000 dólares (más de 500.000 euros) al mes y valía aproximadamente 24 millones de dólares (casi 17 millones de euros), siempre según los datos que la fiscalía aportó durante el juicio.

"No era una compañía de 24 millones de dólares, porque no tenía nada que ver con los negocios -argumenta McGuire-. Esto era una estafa fraudulenta de 24 millones de dólares". A pesar de ello, no fue fácil probar el delito ni averiguar la autoría de los mensajes de correo basura por los que Jaynes fue procesado: "Usó varios nombres propios y de empresa", explica el fiscal, "y sólo cuando cometió un error con un servicio de redirección de correo pudimos encontrarlo".

Los abogados de Jaynes intentaron por todos los medios anular el juicio: alegaron que la ley de Spam de Virgina era inconstitucional, que el tribunal de aquel Estado no tenía jurisdicción sobre unos hechos cometidos desde Carolina del Norte y que el artículo de la ley era vago al tipificar el delito. Todos estos argumentos fueron desestimados por el tribunal de apelación, que sin embargo aprobó la cuestión de inconstitucionalidad seis meses más tarde, tras reconsiderar su primer fallo y admitir que ley de Spam con que había sido juzgado Jaynes iba contra la primera enmienda.

"La defensa se apoyó en los padres fundadores [de Estados Unidos], como John Jay o James Madison, que publicaban documentos y se ocultaban de los ingleses", apunta McGuire, "Pero realmente es como si John Jay y James Madison hubieran hecho eso con la imprenta de Benjamin Franklin, porque cuando envías 'spam' estás usando los recursos de otra persona".