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3/11/2007

Corea del Sur prohibirá los abusos sexuales a autómatas

Siguiendo los pasos del genio de la ciencia-ficción Isaac Asimov, que estableció en 1940 las tres leyes de la robótica, un comité de expertos surcoreanos está redactando el primer código ético que regirá las relaciones entre los humanos y los ingenios mecánicos que éstos inventen para ayudarlos en sus labores cotidianas.

Tan original ocurrencia sólo podía proceder de Corea del Sur, una de las sociedades más desarrolladas y tecnológicas de Asia, junto a Japón. No en vano, esta pequeña nación es la undécima potencia económica mundial y uno de los países que lideran la utilización de las innovaciones más futuristas. Así se aprecia en Seúl, donde una multitud de ejecutivos que ve la televisión en sus móviles, bellas mujeres elegantemente vestidas a la última y escolares uniformados enganchados a sus consolas inundan los callejones del centro de la ciudad, una megalópolis de 10 millones de almas.

El Gobierno surcoreano ha situado a la robótica como uno de los principales factores de desarrollo, vaticinando que cada hogar tendrá una de estas máquinas entre 2015 y 2020, y que se encargarán de las operaciones quirúrgicas en 2018. El Ministerio de Industria, Comercio y Energía ha encomendado a cuatro científicos y un escritor de ciencia-ficción que fijen «las normas éticas de comportamiento entre humanos y robots, ya que éstos desarrollarán una fuerte inteligencia en el futuro».

Uno de los objetivos fundamentales consiste en evitar que los robots sufran abusos, incluso sexuales, por parte de los humanos. Se teme que, con la evolución de la domótica, los androides puedan llegar a parecer esposas 'virtuales' tan serviciales y complacientes que harían que muchos hombres se engancharan a ellas como hoy ya lo están a Internet. Todo ello sin contar su utilización en tareas peligrosas para los humanos o incluso en actividades ilegales, por lo que ahora resultan más necesarias que nunca unas leyes de la robótica que impidan a los androides dañar a las personas, y viceversa.

Fuente: Ideal Digital.