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7/03/2007

El asalto del 'cibermirón'

  1. Los móviles con cámara estimulan la audacia del voyerista tradicional en los lugares públicos
  2. Las fotos 'hurtadas' en playas, probadores y gimnasios circulan por la red
Lo suyo son las malas artes del acecho: van por ahí con un buen móvil en el bolsillo --dotado de una buena cámara-- y simplemente esperan que sea el momento de disparar. Los detalles no los dejan al azar: saben dónde ir, por dónde moverse, por qué agujero detrás de qué cortina asomar el objetivo. Saben de sobra cuál es el mejor lugar para sentarse como si nada y tomar fotos de mujeres semidesnudas en la playa, y conocen perfectamente el arte de disimular: ¿Yo, tomando fotos? Se equivoca, señora, yo estaba enviando un mensaje. Y, naturalmente, saben cómo divulgar luego el material, que es posiblemente la parte más sencilla: hay decenas de páginas web para hacerlo.
Ha llegado el cibermirón y hay que tener cuidado. Ojo avizor en las playas, los gimnasios, los probadores de las tiendas y los grandes almacenes. El Observatorio Español de Internet (OEI) advierte que solo en España hay medio millar de páginas dedicadas a divulgar las fotos hurtadas en las playas. Y si son playas nudistas, mejor. El voyerista moderno no salta de techo en techo armado con unos gemelos o un telescopio, y aquello que descubre y lo solaza quiere compartirlo, de modo que los móviles de última generación le vienen como anillo al dedo. Toma fotos sin que nadie se dé cuenta y luego las divulga, o las intercambia con otros, siempre en la red. Todo un peligro.

Guía de probadores
Internet es el final del proceso: la gran ventana de los voyeristas está siempre abierta. Pero también puede ser el comienzo, el lugar donde se inician los menos avezados para saber dónde se toman las mejores fotos. "En Valladolid os recomiendo los probadores Zara mujer del centro comercial Vallsur". "Para los valencianos: el Mango de la calle de Xàtiva es impresionante". "Los probadores del Zara son de puerta de madera, pero hay huecos en las bisagras". Cuando se habla de Barcelona aparecen los probadores de dos centros comerciales: Roca Village y Granvía2. Las playas más mencionadas son Barcelona y Benidorm. De hecho, la Plataforma Playas Familiares.org pidió ayer a las comunidades autónomas la creación de espacios para uso familiar en playas y piscinas públicas ante la polémica de las fotos robadas.
Dado que se trata de acechar, de disimular cuando la situación se pone difícil y en todo caso de pasar desapercibidos, los voyeristas han conseguido no ser todavía un problema para las grandes tiendas. "En principio no tenemos constancia de este problema", explican fuentes de El Corte Inglés, cuyos probadores aparecen mencionados en algún foro voyerista. Quienes sí han detectado a los mirones y tomado medidas son los gimnasios, cuyas sedes albergan dos espacios vulnerables: las duchas y los vestuarios. "Hace tres años tuvimos algunas quejas --explica la portavoz de la cadena Dir--. Comprobamos que eran fundadas y decidimos vetar el móvil en los vestuarios. Allí no hay cobertura, así que si sacan el teléfono ya es bastante sospechoso".
El último informe del OEI llama la atención sobre el fenómeno en las playas, pero dice que no hay que olvidar que el mirón del móvil anda suelto y sin control. Gimnasios. Vestuarios. Discotecas, si le dejan. Locales de sexo. "A veces se te cuela alguno que saca el teléfono y hace o intenta hacer una fotografía --cuenta Juani de Lucía, propietaria de la sala Bagdad de Barcelona--. Pero está totalmente prohibido, así que siempre hay alguien de seguridad que le pide que borre la foto o que guarde el móvil".
¿Cómo saber que alguien está enviando un mensaje y no sacando una foto? ¿Llegará el momento en que todos se cubran con las manos cada vez que alguien saque un teléfono? "Aquí ya sucede", dicen en Dir. Australia implantó hace tiempo el veto a los móviles en playas de Sydney, y las marcas japonesas reciben cada vez más presión para sacar modelos que emitan una alarma al sacar una foto. En España hay pocas detenciones.
"Ojo a los mirones --avisa el director del OEI, Francisco Canals--. Ahora disponen de tecnología". Las playas no cambian pero la tecnología sí: el voyerista está cada vez mejor armado. Con suerte le toca de vez en cuando una de esas mujeres que a veces aparecen en los chats: "Estaba buscando fotos de mujeres desnudas en la playa... ¡y me encontré a mí! No podéis imaginar el subidón, tíos".
Le haría el trabajo más fácil.


Fuente: elPeriodico.com.