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7/18/2007

¿Tiene algún futuro el vídeo móvil?

Hace poco participé en la Global Mobility Roundtable, una conferencia anual que reúne a académicos relacionados con la movilidad y a una selección de gente de la industria de los móviles. La edición de este año tuvo lugar en Los Angeles, por lo que también atrajo a varios asistentes y ponentes de las principales firmas del sector del entretenimiento. La cosa se conviertió en una especie de encuentro entre los móviles y el espectáculo, con resultados interesantes. La mayoría subrayaron lo mucho que nos queda todavía para superar el abismo que existe entre la industria tecnológica, los móviles y el entretenimiento.

Hay tantas cosas que contar que dividiré este artículo en dos partes: en ésta trataré del vídeo móvil, y en la siguiente del estado general de los datos móviles y de la relación entre Hollywood y las operadoras.

¿Hay algún pony en el establo? Si lo hay, debe ser muy pequeño (*)

Hubo un profundo desacuerdo sobre si el vídeo móvil despegará, lo cual puede deberse a que los factores económicos son gravemente inseguros. No está nada claro qué quieren realmente los usuarios, nadie sabe si los ingresos saldrán de patrocinios o de cuotas de los usuarios, e incluso si el vídeo llega a despegar, tampoco está claro que las operadoras sean capaces de distribuirlo sin arruinarse.

Por lo demás, las perspectivas son excelentes.

Uno de los ponentes comparó la situación del vídeo móvil con la de una empresa que explota un club deportivo: quieren vender cuotas de socio a montones, pero no quieren que nadie use realmente las instalaciones.

La información siguiente está extraida de las diversas sesiones a las que asistí. Las he combinado para poder organizar la información por temas. Todas las citas son tan literales como me ha sido posible. Son definitivamente correctas en el sentido, pero es probable que me haya dejado alguna palabra.

¿Quién quiere vídeo en el móvil? Un segmento del mercado

En la industria hay bastante gente entusiasmada con el vídeo para móviles. Uno de los ponentes citó a Rob Hyatt, director ejecutivo de contenido móvil de Cingular, diciendo que, "El visionado de vídeo en teléfonos móviles podría acabar superando [la demanda de juegos, tonos de llamada y fondos de pantalla] hasta alcanzar el 100% de la población". Ello resulta especialmente destacable, ya que ni siquiera los SMS llegan aún al 100% de la población móvil. (La cita original de BusinessWeek, aquí).

Telephia, que es una firma de investigación sobre la industria móvil, informa que los ingresos por vídeo en el móvil crecen rápidamente, desde los 35 M$ del tercer trimestre de 2006 hasta los 146 M$ en el primero de 2007. Durante el mismo periodo, el número de abonados móviles de los EE.UU. que utilizaron servicios de vídeo aumentó de los 5,7 millones a los 8,4 millones (para comparar, hay 77 millones de usuarios de MMS y 148 millones de usuarios de SMS). Las cifras de Telephia indican que los ingresos por cada usuario de vídeo han aumentado de los 2 dólares mensuales hasta los 5,80 dólares. Por desgracia, no se detalla cuáles son los servicios concretos que crecen.

El parque todavía es muy pequeño, así que sería arriesgado extrapolar partiendo de dichas cifras. Pero sin duda son esperanzadoras. No obstante, otros ponentes fueron mucho menos optimistas.

Durante la conferencia, la USC (Universidad del Sur de California) presentó los resultados de su sexto estudio anual sobre servicios móviles de datos. Resulta que sobre un 30% de los usuarios entre 18 y 24 años y el 20% de los usuarios entre 25 y 34 años consideran que las descargas de vídeo al móvil son una función importante, más o menos el mismo porcentaje de los que quieren juegos para sus móviles. No está mal, pero tampoco es el uso universal al que se refería Cingular.

Sanjay Pothen, consejero delegado de Pliq (una productora de vídeo para móviles), aseguró que el 44% de los usuarios de móvil están interesados en el vídeo móvil, pero sólo el 4% están dispuestos a pagarlo. Es éste un patrón típico de las funciones de datos móviles: la mayoría de la gente no las quiere si tiene que pagar algo por ellas.

Frank Chindamo, consejero delegado de Fun Little Movies, que produce vídeos breves para Sprint, preguntó al público cuántos de los asistentes tenían teléfonos de Sprint. Levantaron la mano unas cinco personas. "Si se abonan todos ustedes, duplicaremos nuestros ingresos del mes que viene", dijo bromeando. [Para que conste, Frank me aclaró que hablaba en broma; asegura que en realidad está bastante satisfecho con la relación con Sprint].

El vaso ¿está medio vacío o medio lleno? Como ya he dicho, creo que existen pruebas abundantes de que el mercado para todos los productos de datos móviles está extremadamente segmentado, y tenemos que aprender a ganar dinero con productos que atraen al 10% o el 15% de los usuarios. Durante la conferencia no oí nada que me hiciera cambiar de opinión.

Pero la demanda general de vídeo en el móvil no es más que la punta del iceberg...

¿Qué tipo de vídeos verá la gente en sus móviles?

Eso todavía está por decidir. Generalmente se da por supuesto que al ser tan populares en la web, los vídeos breves también lo serán en el móvil. Por ejemplo, Funny Little Movies se dedica a crear cortos originales de animación para móviles. (La empresa está dirigida por un profesor de cine de la USC, cuyos alumnos crean buena parte del contenido).

Pothen de Pliq afirmó que el tipo de vídeo ideal para el móvil no son los clips breves independientes (como YouTube) ni el vídeo de larga duración (como los programas de TV), sino el contenido troceado: historias que enganchen, contadas en fragmentos de dos minutos. Dijo que los extractos de reality shows pueden funcionar bien (por ejemplo, los momentos más destacados de Operación Triunfo). Pero su objetivo principal parece ser el contenido original: series, telenovelas y cocina para las mujeres jóvenes, comedias y dramas para los hombres jóvenes. La intención es que la gente se 'enganche' a una historia que continúa, para que vuelvan una y otra vez a ver el segmento siguiente.

Derek Brose, vicepresidente de desarrollo de negocio de Paramount Digital, también se mostró muy emocionado por el vídeo de corta duración. Nos contó que su empresa está troceando todas sus películas en clips de diversas longitudes, para distintos usos en el móvil. Los clips de dos segundos (por ejemplo, Harrison Ford diciendo "confía en mí") se pueden incrustar en los mensajes MMS. Los clips de 20 segundos se pueden usar como tonos de llamada. Los de dos minutos son para ver nuestra escena favorita de una película. El objetivo de Paramount es enseñar a los consumidores las múltiples cosas que pueden hacer con el vídeo en sus móviles.

Pero hubo gente escéptica sobre las perspectivas de los vídeos breves en el móvil. Bill Sanders, vicepresidente de programación móvil de Sony Pictures, indicó que el público japonés está viendo las emisiones normales de TV en sus móviles, en lugar de vídeos de corta duración transmitidos a través de 3G. Según nos dijo, la 3G en Japón es excelente para ciertos tipos de aplicaciones, como los monederos electrónicos, pero también que el precio de los datos es tan elevado que el streaming de vídeo es prácticamente inexistente en 3G.

    Lo único que hay en 3G es porno, porque es el único tipo de vídeo en el que la gente paga 10 dólares por tres minutos de contenido. --Bill Sanders, Sony

La encuesta de la USC sobre móviles también indica claramente que la principal demanda se refiere a las emisiones de TV. Más del 40% de los usuarios afirmaron que las consideraban el tipo de vídeo más interesante para el móvil, por encima del 20% que eligieron el vídeo de corta duración.

David Tilson, de la Case Western University, respaldó dicha opinión. Indicó que en un test de DVB-H realizado en el Reino Unido (DVB-H es uno de los estándares de emisión de vídeo para móviles, el adoptado en España), los usuarios vieron tres horas de vídeo a la semana en sus móviles, y dicho visionado se concentró a la hora de la comida y durante los desplazamientos de ida y vuelta al trabajo. Ello resulta intrigante, porque implica que el vídeo móvil podría aportar nuevos espectadores de TV a horas en las que la gente no acostumbra a ver la televisión. Por desgracia, a los participantes en la prueba no se les cobró nada, así que resulta difícil saber si la TV móvil sería muy utilizada si los operadores comenzasen a cobrar por ella.

No tengo ni idea de cuál es la respuesta en este asunto. Habrá gente que asegurará preferir las emisiones de TV sólo porque es lo que conocen. Su verdadero comportamiento de compra podría ser muy distinto. Creo que el precio marcará una enorme diferencia en cuanto a la adopción, lo que me lleva al tema siguiente...


¿Quién pagará por el vídeo en el móvil?

Hay dos posibilidades: o pagan los usuarios, o lo hacen los anunciantes. Ambas tienen buenos argumentos a su favor.

Sanjay Pothen de Pliq defendió que sean los anunciantes quienes paguen. No es de extrañar, puesto que su empresa se dedica a eso, pero de todos modos fue interesante.

Pothen asegura que ni el vídeo de pago ni el financiado por la publicidad están despegando actualmente en el mundo móvil. Como he dicho antes, afirma que son pocos los usuarios dispuestos a pagar por el vídeo, lo que hace imposible que prospere la opción de los usuarios de pago. Pero el vídeo financiado con anuncios también es problemático, tanto en los PC como en los móviles, porque los usuarios no toleran bien la visión de un anuncio, por breve que sea, para poder ver un vídeo de un par de minutos. Así que lo que hace Pliq es incluir al patrocinador dentro del vídeo, mediante colocación ('placement') y otro tipo de promociones.

Pothen aseguró que los anunciantes están dispuestos a pagar tarifas de patrocinio considerables por este tipo de vídeo. No entró en detalles económicos, pero alguien con quien hablé en privado me dijo que los ingresos pueden ser de varios dólares por espectador por un vídeo de tres minutos. Es impresionante, y mucho más de lo que se podría cobrar al mismo espectador por unos cuantos minutos de vídeo.

Por desgracia, dijo también Pothen, las operadoras pretenden quedarse con el 50% de los ingresos de dichos vídeos. Según él, ello es inaceptable, y el reparto de ingresos debería ser más bien del 20% para la operadora. "Si trabajamos conjuntamente y desaparecen las limitaciones, estamos dispuestos a crear contenido original (para móviles)... Podemos impulsar una adopción masiva". Pero dijo que eso no va a ocurrir en las condiciones actuales.

Yo no creo que una opción tenga que excluir a la otra. Apple está vendiendo muchas descargas de vídeo para los iPod, y esa vía no va a agotarse. Pero creo que será muy difícil hacer de las descargas de pago el principal producto de vídeo móvil, porque tendrán que competir con el vídeo gratuito de sitios como YouTube, y porque la TV financiada con publicidad ha enseñado a los usuarios a esperar que su televisión sea gratis. Además, si hay anunciantes dispuestos a pagar por espectador, no hace falta que la gente pague.

El reparto de los ingresos es un problema que persiste en todas las categorías de datos móviles. No existe ninguna solución inmediata, al menos en los EE.UU. Creo que nos encontramos en un círculo vicioso, donde el reparto de ingresos desanima el tipo de inversión en programación que podría impulsar más el uso, y con ello justificar un reparto más generoso.

Sin embargo, el motivo también podría ser que el vídeo tumbaría las redes móviles si llegase a despegar.

¿Se podrá entregar el vídeo a los móviles?

Éste asunto fue el más preocupante de todos. Aunque fuéramos capaces de encontrar a los usuarios adecuados, el producto adecuado y las tarifas adecuadas, la mayoría de las actuales redes 3G no están bien adaptadas a la entrega de vídeo.

Tilson, de Case Western, citó algunas estadísticas muy aleccionadoras sobre la economía del vídeo móvil. Nos dijo que un megabyte de datos entregados en forma de mensajes SMS rinde unos ingresos de 268 libras a la operadora en el Reino Unido. Ese mismo megabyte, entregado en forma de vídeo, le rinde unos ingresos de 20 peniques, aproximadamente la milésima parte. Naturalmente, cada usuario de vídeo es mucho más susceptible de consumir un mega de datos que un usuario de SMS, por lo que la facturación por usuario podría seguir siendo bastante buena. Pero el vídeo supera rápidamente la capacidad de una red de datos 3G típica. Se nos dijo que por cada celda no pueden ver vídeo más de seis usuarios al mismo tiempo, y que si el 40% de los usuarios de un sistema 3G típico vieran seis minutos de vídeo al día, saturarían toda la red.

Así no parece que vaya a cumplirse el sueño de una audiencia del 100% expresado por Cingular.

Algunas de las operadoras presentes en la conferencia confirmaron esta perspectiva. François Thenoz, director de marketing estratégico de Orange, dijo que se tardan siete minutos en descargar un vídeo de 60 a 90 segundos en una red 3G normal. En las 3G "evolucionadas" se tarda 90 segundos (es decir, casi se puede ver en tiempo real). La red CDMA 1X que utilizo para conectar mi PC portátil es mucho más rápida, pero el estándar en la mayoría del mundo es GSM, de ahí su afirmación de que, sencillamente, las redes móbiles no están preparadas para el vídeo en la mayoría de los lugares.

Naturalmente, se están desarrollando redes de mayor capacidad. Pero Tilson dijo que en el Reino Unido no habrá espectro disponible para un sistema DVB-H de vídeo hasta el año 2010, como muy pronto. Eso significa que durante los cinco próximos años, el vídeo móvil en el Reino Unido tendrá más de experimento científico que de proyecto comercial serio.

En los EE.UU., el equivalente funcional del DVB-H se llama MediaFlo y ya está desplegado en el sistema VCast de Verizon. MediaFlo transmite el vídeo en una sola dirección, utilizando una señal inalámbrica separada, a fin de evitar los problemas de saturación de la red que aquejan al 3G. En Japón y en Corea ya se utilizan sistemas parecidos, y parece que canalizan la mayor parte del uso de vídeo móvil en esos países.

Una limitación de las tecnologías de teledifusión (broadcast) es que no se entregan bajo demanda. Tenemos que ver lo que hayan programado para cada momento. Es como un sistema de TV por cable, pero con muchos menos canales. Tilson dijo que uno de los impulsores del uso del vídeo en el móvil es la existencia de muchos y muy diversos programas, por lo que una limitación del número de canales podría acabar restringiendo el uso.

El otro reto para los sistemas de teledifusión como MediaFlo es que compiten con la gente que utiliza el SlingBox o productos similares para transmitir a sus dispositivos móviles la señal de TV por cable de su casa. "¿Para qué voy a abonarme a HBO Mobile si ya puedo enviarme mi HBO al teléfono?", se preguntaba Sanders de Sony. Nos hizo notar que la red Three del Reino Unido ya está incluyendo los servicios de Sling en su oferta de servicio 3G con tarifa plana.

"Three es como una línea aérea que acaba de comprar una flota de 777 y ahora está volando con montones de plazas vacías", le replicó Brose de Paramount. Aseguró que Three debe estar apostando porque el uso del vídeo crezca lo bastante lentamente como para que surjan redes de datos más rápidas antes de que dicho uso sature la red actual.

La "pesadilla de la codificación"

Y no olvidemos el asunto de los estándares. A diferencia de los PC, no existen sólo un par de estándares de vídeo para móviles. Debido a la enorme diversidad de tamaños de pantalla y entornos de software, parece que cualquier empresa que pretenda enviar vídeo a los móviles necesita codificarlo en hasta 150 formatos distintos (no es broma: es la cifra que me dieron dos personas distintas). Uno de los directivos con los que hablé calificó la situación de 'la pesadilla de la codificación'. Hay empresas que comienzan a ofrecer equipos servidores que codifican el vídeo en tiempo real a partir de uno o varios formatos básicos. Pero ello añade costes al modelo de negocio, y la codificación en tiempo real es de menos calidad que el vídeo codificado previamente, sobre todo cuando se trata de comprimirlo mucho, que es precisamente lo que las operadoras necesitan hacer para conservar ancho de banda.

¿Cuál es la conclusión?

En mi opinión, hay lugar para el vídeo en el móvil, pero visto lo limitado del interés de los usuarios, y los enormes retos técnicos y comerciales, no va a ser la gran aplicación horizontal que impulse el mercado de los datos en el móvil. En el mejor de los casos, será un complemento atractivo para los usuarios interesados en el entretenimiento, que quieran vídeo además de MP3 y juegos.

(*) Me refiero a un viejo chiste sobre un chico que quería un pony a toda costa, Un día vió un establo lleno de estiércol y se puso a removerlo frenéticamente con una pala. "¿Qué haces?", le preguntaron sus padres. "Bueno", contestó el chico, "con tanto estiércol, en alguna parte tiene que haber un pony".

Fuente: CanalPDA.